Hoy celebramos la Epifanía del Señor. Todos conocemos la historia de los Reyes Magos y sus figuras forman parte de nuestros belenes. Esta historia nos recuerda que la apertura y la humildad son necesarias para que Cristo, la Luz del mundo, disipe las tinieblas de nuestras vidas. Los Magos eran "observadores de las estrellas" o astrólogos. No era infrecuente creer que el nacimiento de un gran rey podía ser señalado por una nueva estrella o un acontecimiento astral en los cielos. Tenían la apertura de mirar más allá de sí mismos en busca de conocimiento y estaban dispuestos a ir más allá de sus zonas de confort para buscar la verdad. Una vez que llegaron al pesebre, tuvieron la fe de creer que aquel niño, tan vulnerable y de apariencia tan insignificante, era realmente el Señor y la Luz del mundo. En su humildad, "se postraron y le rindieron homenaje". Tuvieron la apertura de seguir una estrella y descubrieron la Estrella del Universo y la Luz del Mundo. Tuvieron la humildad de ver y adorar lo Divino en la vulnerable humanidad de un niño. Como los Magos, todos estamos en camino, en búsqueda. Como los Magos, necesitamos apertura para mirar más allá de nosotros mismos y descubrir lo más que es Dios. Como los Magos, necesitamos humildad para postrarnos y rendir homenaje al Verbo que se hizo carne. Él es -y el único- que puede disipar todas las tinieblas humanas, porque es la estrella del Universo y la Luz y la Vida para el mundo.
©2012 Eugene S. Ostrowski